Del 4 al 13 de septiembre, Alemania y Austria se convirtieron en un auténtico frenesí sobre dos ruedas. El Swatch Nines MTB 2025 se celebró como la edición más grande y alocada de este legendario evento hasta la fecha: más largo, más grande y más loco. Dos lugares, dos mundos: primero la locura del Big Air en el Green Hill Bikepark, y luego la escalada a lo grande en Sölden. ¿Qué pasó? Nuevos trucos cada minuto, primicias mundiales una tras otra y líneas que llevaron los límites de lo posible más allá de lo jamás visto.
Por qué GHOST tenía que estar aquí
El freeride no es solo un espectáculo secundario: es el corazón de este mundo. Y con laPOACHA, nuestra primera auténtica máquina de freeride, queríamos estar en medio del caos, de los saltos y de la acción. Como patrocinador principal de las bicicletas, no nos quedamos al margen: estuvimos en plena acción. ¿Y nuestro equipo? Vivieron todo lo que caracteriza a este evento: desde momentos de gran euforia hasta brutales abandonos.
Sam Hodgens: el hombre detrás de las líneas
Nuestro piloto Sam Hodgens no solo recorrió las pistas, sino que ayudó a construirlas. En Green Hill, Sölden, fue uno de los cerebros que diseñó los recorridos. Todos los que se lanzaron por ellos estaban recorriendo el trazo característico de Sam. Que se rompiera la mano en Sölden fue una mala suerte brutal: tuvo poco tiempo para montar, pero ¿su impacto en el evento? Imposible pasarlo por alto.
Justus: en lo más alto con Superman, en lo más bajo con Crash
En Green Hill, Justus estaba que se salía. Un salto de Superman sobre el trampolín, y el público enloqueció. Pero el freeride no perdona: una caída, una escápula rota... y se acabó Sölden. ¿Sus ganas de llegar a la gran final? Por las nubes. ¿La caída? Aún más dura. Pero eso es lo que define a riders como él: vuelven más fuertes de lo que cayeron.
Christian Schriebel – El último en pie
Cuando los demás ya se habían quitado las protecciones y guardado las bicis, Christian acababa de empezar. El locutor anunció: «El circuito está cerrado»; unos segundos después se corrigió, riéndose:
«Ah, espera, Christian Schriebel está volviendo a subir».
Así era Christian: no paraba hasta agotar hasta la última gota de energía. En Sölden, exprimió cada traza al máximo, lanzándose a cada salto como si no hubiera un mañana.
Y luego llegó la sesión nocturna: Christian se lanzó con un auténtico cohete atado a la moto. Chispas, fuego, adrenalina pura. Pero no fue precisamente fácil:
«Te lanzas a una rampa completamente a oscuras. Claro, las líneas estaban iluminadas, pero falta ese último atisbo de seguridad. Y cuando de repente se calienta el ambiente detrás de ti, da bastante miedo».
Un momento que lo dice todo: sin miedo a la oscuridad, sin miedo al calor, sin miedo a los límites. Christian pedalea hasta que las montañas se oscurecen… y a veces incluso más.
Fuegos artificiales de Trick: Green Hill y Sölden
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Green Hill:Elrampa de Big Air se construyó para que a nadie le resultara «fácil» aterrizar. En menos de una hora, ya se estaban haciendo combinaciones. Erik Fedko hizo historia con un doble backflip nohander a barspin. Chance Moore se lució con un backflip whip 360. Kurtis Downs llegó con una lista de trucos escrita a mano... y los fue tachando uno por uno.
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Sölden: La acciónse lleva a otro nivel. Rutas de freeride, obstáculos de slopestyle e incluso grupos de skate y BMX en la mezcla. Dawid Godziek con un «Cashroll Windshield Wiper», Alma Wiggberg con un «Backflip Barspin to One Foot Can». Chance Moore superó el kicker de 18 metros con un «Backflip Tailwhip». Hasta los pros que estaban al margen se quedaron sin palabras. Y si a eso le sumas el Night Shoot: luces, pirotecnia, pura locura.
Premios para ciclistas
El gran final: la Noche de Gala. No solo un aplauso de cortesía, sino un verdadero reconocimiento por parte del mundo del skate. Harry Schofield, con solo 16 años, hizo un doble salto mortal hacia atrás en una bici infantil (!) y se llevó a casa elpremio New Nine. Tomas Lemoine se hizo con elpremio Creative Edgeporsu estilo inconfundible.
Conclusión: esto solo fue el principio
El Swatch Nines 2025 fue más que un evento: fue toda una declaración de intenciones: el freeride se nutre de la locura, la creatividad y de riders a los que nada puede detener. GHOST estuvo en el centro de todo, no solo con sus bicis, sino con el corazón, la sangre, el sudor y, sí... cohetes.



